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14 de septiembre de 2009

Primeras imágenes del Bugatti Galibier 16C Concept

La semana pasada se desveló el misterio del próximo modelo de Bugatti ante unos invitados muy selectos en Molsheim, Francia. Se trata de una berlina-coupé con los genes de Bugatti, denominado Bugatti Galibier 16C. Ni Royale ni Bordeaux, las especulaciones han fracasado.

Galibier es uno de los pasos alpinos más duros del Tour de Francia, y también del modelo clásico Bugatti Type 57. Es una combinación de deportividad, elegancia, ostentosidad, modernidad, fuerza… seguro que más de uno ya se ha enamorado (no saber el precio ayuda).

El motor está colocado en posición delantera longitudinal, con tracción total. Los frenos son carbonocerámicos, pues es necesario poder detener con seguridad un aparato que roza las dos toneladas de peso y es capaz de catapultarse a 350 km/h. Mide 5,3 metros de largo, no es precisamente un utilitario.

Es un prototipo y se está evaluando su puesta en producción en el futuro. Estéticamente es impresionante, combina piezas en fibra de carbono artesanal con un acabado azul oscuro con piezas en aluminio pulido que roban la atención de cualquiera que esté en las proximidades.

El capot tiene una nervadura que lo recorre a lo largo, protegiendo del exterior un más que probable motor W16 con sobrealimentación y una elevada potencia, tal vez los 1.001 CV del Veyron (lo sabremos pronto). Ojo, está adaptado para funcionar con bioetanol, así que puede dar aún más potencia con E85.

El interior es más simple de lo que pensábamos en un principio. Además del salpicadero tiene dos relojes centrales que informan de la velocidad y rendimiento del motor con un toque muy clásico, solución adoptada por el Mini o algunos modelos Lancia.

Bajo ellos, un reloj suizo de precisión hecho por Parmigiani, llamado Reverso Tourbillon. Ha sido diseñado para retirarse y poder acomodarse en la muñeca como cualquier otro reloj, lo mismo que llevarse el TomTom andando, pero derrochando clase y estilo.

Apenas hay botones, tódo parece táctil y aprovechando las ventajas de la técnica actual, como pantallas planas que reemplazan a los instrumentos de toda la vida y áreas sensibles al tacto. La calidad de acabado, la que cabe esperar en este coche: una auténtica pasada, un delirio sensual.

La trasera es imponente con sus ocho tubos de escape, deja claro que no es ningún Ecomotive. No se ve ni un solo ángulo recto. Si volvemos a la parte delantera descubrimos unos futuristas faros con iluminación LED y un leve toque a lo cyborg, quizás muy estridente para un Bugatti.


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